Un libro recrea las primaveras de Andosilla de principios del XX. Se han publicado 600 ejemplares que se pueden adquirir por 5 euros en el ayuntamiento

Andosilla ha presentado Primavera, el sexto y, por ahora, último trabajo del grupo de investigación que bucea en la historia reciente o, como prefieren llamarlo, memoria viva de la localidad ribera. El nuevo ejemplar reúne a lo largo de 176 páginas las costumbres y tradiciones de Andosilla durante las primaveras del primer tercio del siglo XX recogidas gracias a los testimonios de las personas que hoy tienen más de 80 años y que aún recuerdan lo que les contaron sus padres y abuelos. El libro del que se han editado 600 ejemplares se puede adquirir en las oficinas municipales al precio de 5 euros, al igual que el resto de la colección formada por La matanza del cuto, Fiestas de Invierno, Invierno, Apellidos de Andosilla y un libro sobre genealogía local.

Acompañados por abundante material gráfico en blanco y negro cedido por los colaboradores del grupo de investigación, el libro relata aspectos tan diferentes como las peculiaridades en el vestir o en el comer, las celebraciones de San Isidro, el Corpus o las de Santa Cruz, las costumbres de los borregos en Semana Santa o la actividad en las empresas de alimentación.

Casino Pral
El libro fue presentado en el Casino Pral en un acto presidido por Jesús Mª Osés Gorraiz, profesor de la UPNA e integrante del grupo de investigación, y contó con la presencia del alcalde de Andosilla, Manuel Teres, la concejal Nuria Duarte que presentó a los participantes, Mª Jesús Osés Arrona, Charo Andraiz Esparza, que también es concejal- y Ana María Resano Ordóñez, todos ellos participantes del grupo que ha escrito el libro.

Jesús Mª Osés relató varias de las historias que se cuentan en el nuevo volumen de la colección Y apuntó que cada vez es más difícil lograr testimonios para estos libros. "Es complicado encontrar a personas vivas que puedan relatar cómo era la vida de sus mayores". El grupo de investigación de Andosilla se creó en el 2004 y también lo forman José María Alcalde Suescun, Ana Cárcar Irujo, Félix Cía San Martín, José Ramón Gurpegui, Sabino Pagola y Marisa Tejedor.

Fuente: Diario de Navarra

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Un viaje al pasado de la familia Vicuña

Los relatos escuchados en la infancia y el papel que desempeñó en ellos Santa Vicenta María López Vicuña, fundadora de las religiosas de María Inmaculada, trae a Estella a una familia de orígenes navarros que reconstruye su árbol genealógico.

LOS relatos de la infancia que alimentan a veces los sueños de adultos están detrás del viaje a Estella emprendido por una familia de orígenes chilenos y navarros afincada en París. Julia Vicuña Vargas tiene 80 años y busca en la ciudad el hilo conductor con su familia paterna, un ayer vinculado al entonces número 6 de la calle Comercio -aún en pie junto a la parroquia de San Juan- que en un momento determinado se entrelaza con Santa Vicenta María López Vicuña, la religiosa fundadora de la congregación de María Inmaculada, más conocida como de las hermanas del Servicio Doméstico.

Julia Vicuña pasa unos días en Estella con su hija, Carmen Zúñiga, y uno de sus nietos. Alojada a orillas del río Ega, en el hotel Tximista de la ciudad, busca datos sobre el pasado de su padre que le permitan reconstruir el árbol genealógico y aportar los detalles pendientes a las historias escuchadas de niña en el país sudamericano en el que se afincaron y donde ella -la menor de siete hermanos- se crió.

Hace veinte años visitó la localidad por primera vez y regresa este agosto acompañada por los suyos con la curiosidad de profundizar en la historia familiar. "No andamos buscando riquezas y sabemos que lo que hubo se perdió. Nos interesa conocer más sobre los orígenes y vamos a contactar con un historiador que tal vez, si el tema le interesa, pueda ayudarnos a avanzar ", cuenta Carmen Zúñiga.

La familia ha pasado durante su estancia por la biblioteca pública en busca de documentación y por el convento que las religiosas de María Inmaculada tienen en la plaza de Santiago. A Julia Vicuña le interesa saber porque siente muy cerca la ciudad de la que le hablaban de pequeña. ¿Cuál fue su historia? Su padre, Policarpo Sanz de Vicuña (Estella, 1884), tuvo que abandonar la localidad con sólo cuatro años para iniciar un periplo que le llevó primero a Filipinas y acabó en Chile, desde donde siguió siempre la evolución de su tierra natal.

Al amparo de la religiosa

Las conversaciones con su padre permitieron a Julia Vicuña -la forma abreviada del apellido original- saber qué le había ocurrido para dejar atrás los escenarios de sus primeros años de vida. Las partidas de bautismo conducen de Policarpo Sanz de Vicuña a sus padres -Ezequiel y Saturnina Dancausa- y al abuelo Vicente, el patriarca de esta rama de los Vicuña. "A mis abuelos -cuenta en referencia a Ezequiel y Saturnina- les ajusticiaron en la plaza pública, sabemos que murieron decapitados en 1888, cuando mi padre tenía cuatro años y que él pudo escapar con la ayuda de otros familiares".

En esa cobertura al pequeño Policarpo, recuerda, jugó un papel fundamental Santa Vicenta María López Vicuña -de padre de Cascante y madre estellesa- emparentada con el pequeño y responsable de acogerle y proporcionarle protección en los primeros días que siguieron al suceso que le había separado de sus padres. "Mi abuelo Ezequiel y Vicenta María eran primos hermanos y su intervención hizo que pudieran salir de aquí no sólo mi padre, sino otros familiares también en peligro. Él me contaba como la tía Vicenta le escondió y, aunque luego, ya casado en Chile, rompió su vínculo con la familia navarra, siempre tuvo presente volver a España", relata.

El sueño se aproximó cuando Julia Vicuña se instaló en Europa y, de París, pudo por fin conocer Estella. A ese primer viaje sigue el que concluirá ahora tras el puente festivo. "Me sentía muy apegada a mi padre y siempre tuve esa curiosidad por recuperar una parte de la historia familiar. Pese a todos los años pasados y a que era un niño cuando le ocurrió aquello conocimos los detalles por los familiares que habían quedado en Navarra y siempre mantuvimos, además, nuestra nacionalidad española", relata. La visita al convento de María Inmaculada les llevó ayer a uno de los legados de una religiosa que murió en Madrid a finales de 1890 a punto de cumplir los 43 años tras poner en marcha una obra de apostolado con las trabajadoras empleadas de hogar y volcada en la protección de las jóvenes.

Fuente: Diario de Navarra

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Emigrantes navarros al Oeste americano

Lleva 25 años estudiando la emigración vasca a América, que es una de sus pasiones. Koldo San Sebastián trabaja en un índice biográfico de los vascos (en su mayoría, pastores) del Oeste americano y ha recogido más de 30.000 entradas. Ahora estudia el Pirineo Oriental de Navarra

Su bisabuelo también fue emigrante y pastor, y está enterrado en Mountain Home (Idaho) donde murió. De ahí el tirón que ahora le centra en Erro, Esteribar, Oroz Betelu, Artze y entorno.

¿Fue importante esa emigración?
En solo cien años, entre 1870 y 1970, emigraron más de mil hombres y mujeres de los valles de Erro, Esteribar, Arce y Oroz-Betelu. Mil personas en cien años son muchas para la población de estos lugares.

Pero será un número aproximado...
¡Qué va! Hemos identificado, con nombre y apellidos, a más de ochocientos.

¿Cuándo comienzan a emigrar?
No son distintos de otros. Comienzan a llegar (algunos desde Argentina y Chile) a partir de 1850, aunque con cierta importancia a partir de 1870. Antes de la segunda guerra carlista.

¿Y todos iban a California?
En su mayoría, sí. Pero hay grupos significativos en Wyoming, Idaho, Washington y, sobre todo, en Nevada, que sería el "segundo estado". Además, no hay que olvidarse de Fresno, en el valle de San Joaquín, donde hay más valderranos que en el mismo Valle de Erro, sobre todo gracias a Matías Erro.

¿El que llegó a banquero?
El mismo. Matías Erro comenzó como pastor, pero luego también se dedicó a la agricultura y al ganado vacuno y llegó a ser vicepresidente del Growers National Bank, presidido por Bidegaray, de Esterenzuby (Baja Navarra), casado con Juanita Esnoz, tambien del Valle de Erro. Entre los principales accionistas del banco había valderranos como los hermanos Arriet, Manuel Villanueva...

Fue un hombre muy relevante...
Matías Erro hizo más que dinero, financió el viaje de muchísimos paisanos, lo que explica la intensa presencia de Erro y de los valles vecinos en Fresno y la California central.

O sea que Matías Erro fue la gran figura...
En su tiempo, sí. Hoy, por ejemplo, los Hermanos Campos (de los que queda Tony) regentan una de las principales empresas agrícolas de California y son líderes mundiales en producción de almendras. Tampoco hay que olvidar a ilustres descendientes. Robert Erburu, mecenas de arte, que fuera presidente y director general de Los Angeles Times (4 millones de ejemplares de tirada), es nieto de Mariano Erburu, de Espinal.

¿Estás trabajando la emigración de esos valles?
Estamos recopilando la máxima información posible para su posible edición. Necesitamos un poco de ayuda de los ayuntamientos para identificar a gente. Por otra parte, nosotros solo somos la industria auxiliar. Además, falta la información sobre emigración contemporánea de la que no hay información en los archivos americanos.

(Entrevista realizada por Lander Santamaría para Diario de Noticias)

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